Girardot es una ciudad cálida, de gente amable y trabajadora, a orillas del río Magdalena. En esta página encuentra cómo es hoy y cómo llegó a serlo: de un caserío junto al río a puerto fluvial, nudo de trenes y estación de hidroaviones.

Girardot hoy

Unos 104.000habitantes (proyección DANE 2026)
33 °Cpromedio anual
290 msobre el nivel del mar
≈ 130 kmde Bogotá, por carretera

Fuentes: población, proyección del DANE para 2026; altura y temperatura, Alcaldía de Girardot; distancia, aproximada por carretera.

Una ciudad cálida

Girardot es una ciudad cálida, con gente amable, alegre y trabajadora, situada a orillas del río Magdalena, el principal río de Colombia.

Desde hace décadas es el lugar donde muchos bogotanos bajan a descansar: dejan el frío de la sabana y llegan al sol, a las piscinas y al río. Desde Bogotá son unos 130 kilómetros por carretera: cerca de tres horas en un día normal, y hasta tres horas y media en los puentes festivos, cuando hay más tráfico.

Foto: Handrade Estudio - Girardot.ws

Entre dos cordilleras

Con una ubicación privilegiada, Girardot se encuentra en un valle en medio de dos cordilleras: la Cordillera Oriental y la Cordillera Central.

El clima es cálido todo el año: según la Alcaldía, el promedio anual es de unos 33 °C, con una altura de 290 metros sobre el nivel del mar.

Foto: Handrade Estudio - Girardot.ws

Lugares que la identifican

El León es el emblema de Girardot. El Parque de la Locomotora conserva una locomotora de vapor de Ferrocarriles Nacionales, que recuerda la época del tren, y en el Parque Bolívar están las letras de colores con el nombre de la ciudad.

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Foto: Handrade Estudio - Girardot.ws

El Camellón del Comercio

El Camellón del Comercio, que hoy corresponde a la calle 16, es una de las calles más emblemáticas de Girardot, y todavía hoy es uno de los centros del comercio de la ciudad.

Un libro de 1965 recuerda que en los años del puerto, cuando el oro circulaba como moneda corriente, en "el camellón" se reunían en las horas de ocio los jugadores de pique y palmo, y las libras y medias libras de oro brillaban en sus manos.

En el sector, dos monumentos de piedra recuerdan la historia de la ciudad. Uno de ellos lleva una placa con la inscripción "Girardot, 09 de octubre de 1852, la fundación" y un plano antiguo que ubica el Camellón junto a la Plaza de la Constitución y al río Magdalena. En la placa vecina se lee: "La arquitectura del centro histórico, patrimonio y memoria de la ciudad".

Foto: Handrade Estudio - Girardot.ws

Historia de Girardot

Girardot es una ciudad joven. Hace menos de dos siglos era apenas un caserío junto al río, y su crecimiento fue rápido: llegaron los barcos de vapor, el ferrocarril, los hidroaviones y, más tarde, los turistas.

Del paso de las canoas al distrito de Girardot

Los pueblos de la región llamaban Yuma al río que los españoles bautizaron Magdalena. Según el historiador Pablo Valero Osorio, en 1543 los españoles que buscaban oro por estas tierras llamaron a este lugar el "paso de las canoas", por la cantidad de embarcaciones que encontraron. Más tarde, en la época colonial, el sitio se conoció como el paso de Flandes.

La ciudad nació en un ribazo del río, entre los dos puentes de hoy, donde descansaban los viajeros que cruzaban en la canoa de don Pastor Montero, vecino de Tocaima. Todavía en 1840 lo más parecido a un pueblo era un caserío llamado La Chivatera.

En 1844, los propietarios José Triana y Ramón Bueno cedieron terrenos para los ejidos de una parroquia. Y el 9 de octubre de 1852, la fecha que el municipio reconoce oficialmente como su fundación, la Asamblea Legislativa de la Provincia de Tequendama, reunida en La Mesa de Juan Díaz, expidió la ordenanza que creó el Distrito de Girardot. Entró en vigencia el 1 de febrero de 1853 y se le dio ese nombre en homenaje al héroe de la Independencia Atanasio Girardot, el Bárbula. La parroquia de San Miguel se creó el 18 de marzo de 1866.

El puerto y el tren

Con los barcos de vapor, Girardot pasó a ser una de las paradas más importantes del Alto Magdalena. Entre 1886 y 1935 sus playas llegaron a recibir hasta cincuenta y dos embarcaciones de distintas compañías, y se habla de más de ocho mil braceros cargando y descargando. Había tanto movimiento que llegaron comerciantes de más de veinte nacionalidades.

El ferrocarril completó el cuadro. En 1881 se ordenó iniciar la línea y el 21 de diciembre de 1883 se inauguró el tramo hasta Tocaima; las primeras locomotoras se llamaron Girardot y Bogotá. Ese mismo año se abrió el primer puente sobre el río, provisional, que duró hasta 1963.

El gran puente del ferrocarril llegó después. En 1923 el gobierno contrató a una firma inglesa para diseñar un puente de acero sobre el Magdalena, y a comienzos de 1930 se inauguró el puente férreo que une a Cundinamarca con el Tolima. Mide unos 420 metros de largo y entonces se contaba entre los más largos de América. El padre Punset lo bendijo en una ceremonia solemne a la que asistió el ministro de Obras Públicas: cortó la cinta, la locomotora cruzó con los primeros pasajeros y el maquinista fue condecorado.

En 1926 se describía el tren de Girardot como "un atrevido tren de montaña": en cinco horas pasaba de los 30 grados de Girardot a la frescura de la sabana de Bogotá, y en Girardot empalmaba con el ferrocarril del Tolima, rumbo a Ibagué, que más adelante se uniría al Ferrocarril del Pacífico.

Foto: Handrade Estudio - Girardot.ws

El café y la época dorada

Los barcos llevaban café hacia el puerto de Barranquilla, desde donde viajaba a diferentes partes del mundo. Y de regreso, traían mercancías de todo tipo al interior del país.

A finales del siglo XIX, Cundinamarca vivió una bonanza por la exportación de café, y Girardot fue su salida hacia el río. La luz eléctrica llegó el 30 de julio de 1906, con una pequeña planta que montó Manuel Núñez para su trilladora de café.

Con el ferrocarril, que entró en servicio completo hacia 1910, el puerto de Girardot desplazó a La Mesa y a Fusagasugá como centro económico y se volvió el "polo urbano" del Tequendama y del Sumapaz. Su puente sobre el Magdalena lo consolidó como centro de distribución para una vasta región del Tolima y del Huila. Se establecieron casas de comercio, trilladoras y exportadores de café: hacia 1919 sobresalían una docena de firmas de comerciantes bogotanos y de inmigrantes sirio-libaneses, y en los años veinte agentes de grandes empresas americanas y de bancos entraron a manejar la comercialización en el puerto.

La población crecía a un ritmo de 3,4 % entre 1870 y 1905, y de 4,6 % entre 1905 y 1938. Surgieron oficios nuevos: estibadores, braceros, obreros ferroviarios, capataces y marineros de las empresas de transporte fluvial, y obreros y escogedores de las grandes trilladoras. Con ellos se multiplicaron los tenderos, los pequeños comerciantes y los artesanos.

El café también dio de qué hablar. En 1906, molestos por las tarifas, los hacendados organizaron un boicot al ferrocarril de Girardot con la consigna "puede ser más barato llevar el café en mula propia a Girardot", y a fines de ese año el ferrocarril tuvo que rebajar en un 25 % los fletes del café.

Su época de mayor auge e industrialización se suele ubicar entre 1920 y 1940. Las instalaciones de esta antigua trilladora de café, hoy abandonadas, son testimonio de la pujanza que vivió Girardot en esos años.

Foto: Handrade Estudio - Girardot.ws

Los hidroaviones llegan a Girardot

En 1919 se fundó la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos, SCADTA, con hidroaviones que volaban sobre el río Magdalena. El 19 de octubre de 1920, el hidroavión Colombia despegó de Barranquilla rumbo a Girardot. Una delegación encabezada por el presidente Marco Fidel Suárez viajó a esperarlo, y una multitud presenció el aterrizaje sobre las aguas del río. Los pilotos fueron aclamados.

En 1926 Girardot tenía una estación de acuatizaje de SCADTA y era el final de la línea desde Barranquilla: 1.300 kilómetros en ocho horas y media, cuando por los medios de entonces el viaje tomaba de ocho a diez días. Desde Girardot, otra línea llevaba a Neiva en 70 minutos, un recorrido que por otro medio tardaba de cuatro a cinco días.

La Ciudad de las Acacias

Cuando se acabó la navegación, por la carretera a Cambao (1925) y los puertos cercanos a Bogotá, Girardot se volcó al turismo. Desde 1932 se ampliaron las calles y se sembraron miles de árboles (algarrobos, almendros, limoneros y acacias) para dar sombra en los meses de más calor.

Con los más de doce mil árboles que se sumaron después, el nombre de puerto quedó atrás y nació el de Ciudad de las Acacias. Desde entonces, los bogotanos son sus principales visitantes.

La Alcaldía registra como otros nombres de la ciudad La Chivatera, la Ciudad de las Acacias y Puerto del Río Grande de la Magdalena.

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Fuentes